Metro Perfilado: Mark González

“…ia huevón, e harto ificil encontrar pololo eto dia…”

“…Si esto no parece una portada de algún DVD de contenido arcoiris, que baje Dios y lo mire…”

Este sudafricano nativo de 24 años, chileno por adopción, es una de las rutilantes estrellas de la selección que actualmente dirige Marcelo Bielsa.

Polivalente, puede ocupar varias posiciones por la banda. Veloz y con talento, se esperaban de él buenos rendimientos una vez que el Liverpool le ofreció un lugar en su plantilla. Hay que reconocer que la apuesta fue arriesgada, ya que el extremo venía de recuperarse de una grave lesión de ligamentos en su último año en el Albacete.  Lamentablemente, y según la normativa de la Premier, debió esperar un año más para jugar en el Liverpool, porque en el momento de su fichaje, la selección chilena no estaba ubicada dentro de las primeras 70 del mundo.

La Real Sociedad se vió beneficiada por esta norma ya que obtuvo al chileno en calidad de préstamo en el año 2006… y le debe a González su permanencia en primera división. Mark convirtió 6 goles en los 16 partidos que vistió la camiseta azul y blanca y se ganó un lugar en el corazón de los Donostiarras.

Cuando finalmente consiguió pasar al Liverpool, no pudo hacer pie en el equipo titular y deambuló por el banco y la grada durante la mayor parte de la temporada.  Su salida, de nuevo, sería España.

El Betis se interesó por sus servicios y le firmó un contrato por 6 años. Mark no pareció estar muy contento cuando lo entrevistaron en vísperas de su nueva etapa:

“Sí, claro. Es un retroceso, pero yo lo tomo como un retroceso positivo. Es decir, lo tomo así: como un paso atrás para dar dos pasos adelante el día de mañana. Además, no me voy a un equipo tan desconocido. Si bien los dos últimos años del Betis no han sido muy buenos, se trata de un club importante, con mucha tradición y que históricamente estuvo de la mitad de la tabla hacia arriba en España. Lo que pasa es que yo firmé ese contrato sabiendo que puedo durar poco ahí”

Lo que se dice tener tacto.