
“…¿Qué me habrá querido decir Helen con eso de que el peinado me sirve para disimularlos?…”
“…Luis Figo, pesetero, mala leche y por si fuera poco, metrosexualoide. Eso sí, en algún momento fue un jugadorazo(?)…”
Luis Figo Madeira. Nada que ver con su apellido materno, el tipo supo ser un extremo peligrosísimo con velocidad y regate…claro, los años pasan y los contratos se acumulan. Protagonista de uno de los episodios de traición más flagrantes en la historia de la liga Española.
El todopoderoso Florentino Perez, prometió un fichaje bomba para ganar las elecciones del 2000 que le permitirían ser el presidente más “galáctico” del Real Madrid. El bueno de Floren fue a la LFP y depositó nada más ni nada menos que 60 millones de Euros para quedarse con el barcelonista Luis Figo. La cara de los aficionados barcelonistas habrá sido digna de una película de Tim Burton.
Figo, esgrimió una de las verdades más vilipendiadas que se le suelen adjudicar a los futbolistas : ” soy un profesional y juego donde mejor me paguen”. Mercenario, pesetero, traidor y demás lindeces tuvo que escuchar Luisito en su paso por el Camp Nou, vistiendo ya la camiseta merengue.
La noche de la cabeza del cochinillo fue histórica y patética, pero lo que para muchos pasó casi inadvertido fue el gesto que tuvo Figo cuando le lanzaron una botella de la cola más famosa no, esta no, la que se bebe.
Al tipo le estaban tirando de todo pero, sabiendo que era un partido ultratelevisado, no perdió el tiempo y metió lo que en televisión se le llama “un chivo” y que en la jerga más profesional es una pnt (publicidad no tradicional). En cuanto detectó una botella de la bebida con la cual tenía contrato en ese momento, no dudó en levantarla y levantar el pulgar en gesto de aprobación. Eso le pinta en cuerpo y alma.
Otro que tiene un buen concepto de Luisito será César Jiménez. El ignoto jugador del Zaragoza supo en carne propia como disputa un balón, una superestrella de la calaña del portugués.
Una vez que en Madrid se cansaron de los vaivenes físicos y de la poca implicación del luso, aprovecharon a Vanderlei Luxemburgo, para quitarse de encima al ya vetereano extremo, y fletarlo hacia ese cementerio de experimentos madridistas que es el Inter de Milán.
Pero claro, Moratti sólo quería pagarle 4 millones de euros al año a un futbolista de 33 años (¡qué negrero! (?)) y Figo, que tiene que mirar su futuro, decidió marcharse en 2007 al poderoso Al Itthad.
Ete aquí (?) que el representante de Luisito en aquel momento, un tal Jorge Mendes (que grosso que sos) quería hacer espacio para ubicar en el Inter a otro de sus representados, Deco. Por esas cosas del mundillo de los representantes y los barriletes las cometas, lo de Deco no pudo hacerse.
Quizás, Moratti pensó “si no tengo a Deco y dejo ir a Figo, los ultras me prenden fuego la sede del club” y mágicamente, el pase de Figo al fútbol árabe se deshizo. (vuelvo a decirlo, Mendes que grosso que sos).
Ahora, con la llegada de Joe “soy-más-hedonista-que-Dorian-Gray” Mourinho, Luisito posiblemente espere tener más espacio en el equipo titular, vamos a ver cuánto le dura el entusiasmo.
