Grácil, con panorama para proveer a la delantera y no falto de esa dureza tan necesaria para el puesto, Patrick Vieira supo ganarse un lugar en la buena consideración del mundo del fútbol, gracias a sus buenas actuaciones en el Arsenal de su compatriota Arsene Wenger. Actualmente, es un futbolista propenso a lesionarse, tiene casi 33 años y empieza a ser cada vez más dificil recordar su último gran partido.
En el Inter se aprovechó de esa misteriosa tendencia que demuestran los dos grandes de la ciudad de Milan para reclutar “maduritos” y conseguir perpetuarlos para la causa. Durante la primera parte de la 07/08, Vieira se vió a sí mismo más tiempo en la enfermería que en el verde cesped del Meazza. Hasta enero de 2008 no consiguió regularidad, luchó por la titularidad con Cambiasso, Stankovic y Dacourt y acabó el campeonato con tan sólo 16 presencias.
Una vez lograda la sólida victoria del equipo nerazurro en la Serie A, llegaba el momento de preparar la Eurocopa de Austria-Suiza. En uno de los típicos partidos de preparación, Francia y Paraguay jugaron al 0-0 en Toulouse. Pero lo peor fue una nueva lesión en el cuádriceps de la pierna izquierda que practicamente descartaba a Vieira para el torneo. A pesar de las casi nulas chances del volante para ser de la partida en, al menos, los primeros encuentros, Raymond Domenech lo mantuvo en el plantel.















