George Weah, el rey que quiso ser presidente.

Posted by Shabadoo on Noviembre 3, 2008 at 1:23 pm.

George Manneh Oppong Ousman Weah, nació el 1 de octubre de 1966 en Monrovia, Liberia. Su trayectoria deportiva es conocida, sólo mencionar que es el primer y hasta ahora único jugador africano en ganar el premio al mejor jugador del mundo FIFA (1996) y el Balón de Oro (1995) es hablar de un grande.

Pero este post, está destinado a hablar sobre el George Weah que decidió que su vida pública no se acabaría después de su retiro como futbolista.

Weah decidió presentarse a la presidencia de Liberia, para optar a la victoria en las elecciones presidenciales del año 2005.  Su amplio éxito deportivo y su constante trabajo para obras de caridad en favor de los necesitados países africanos, lo convirtieron en un verdadero héroe en un país dividido por las tribus sectoriales, la política intrusiva de los países del primer mundo y la guerra civil. El día en que anunció que se presentaría en las elecciones, miles de ciudadanos bailaron en las calles de Monrovia, la capital liberiana.

George Weah creció en una cabaña construida sobre un pantano drenado de manglares en una isla de Monrovia llamada “Bushrod” . Sus padres se separaron cuando era un bebé, y fue criado por su abuela. Aprendió a jugar al fútbol en los barrios marginales. En su adolescencia tardía, Weah fue protagonista en el equipo campeón de la liga Liberiana, “Invincible Eleven”.

Con su participación en el fútbol ayudaba a mantener a su abuela y sus hermanos con los magros ingresos que obtenía. Pero la intervención del mismo presidente de Liberia cambiaría mucho las cosas para la familia Weah.

En países del denominado “tercer mundo” como es Liberia, a los líderes se les supone aptitudes paternalistas, el presidente es un papay, que significa literalmente”papá”.

El presidente Doe amaba el fútbol y cualquier tonto era capaz de ver que el joven George estaba para cosas importantes. Doe hizo construir un enorme estadio e insistió que el equipo nacional fuera al campo en un Cadillac convertible y dispuso que George Weah sea el capitán del equipo nacional invitándole con frecuencia al palacio presidencial para hablar de fútbol. Después de las victorias, Doe distribuía un maletín lleno de dinero en efectivo a Weah y sus compañeros de equipo. En un momento en que la economía de Liberia se derrumbaba, envió el equipo nacional, incluido Weah, a Brasil para que aprendieran de los mejores, en una especie de campus de formación avanzada.

Sylvester Williams, manager de Weah y amigo personal recordó el momento en que Weah le comentó que iba a ser candidato a presidente:

”Cuando pensaron enviarlos a Brasil, los ciudadanos liberianos protestaron, dijeron:  no, los muchachos son tontos, no hay que enviar niños tontos a Brasil con nuestros impuestos.  Pero el presidente Doe no quiso escuchar. Les envió, gastando 100.000 dólares en el proceso. George Weah fue muy consciente de este hecho durante toda su carrera posterior, cuando le pregunté por qué quería postularse a presidente me contestó: todo lo que tengo ahora se lo debo al pueblo liberiano que pagó aquel viaje…tengo que devolverle algo a esta sociedad.”

En Europa, una vez consolidado y con juventud e inesperada riqueza, Weah adquirió un gusto por los coches rápidos y elegantes prendas de vestir. Mientras tanto, Liberia se quemaba. En 1990, los rebeldes capturaron al presidente Doe y se grabaron en video desmembrandolo vivo.

Samuel Doe, siendo desollado vivo

Después de la muerte de Doe, el país descendió aún más en la anarquía. Pero Weah seguía triunfando. Poco después de ser nombrado mejor jugador del mundo por la FIFA, viajó con el equipo nacional de Liberia a un torneo en el sur de África, donde se reunió con Nelson Mandela, quien le saludó como ”el orgullo de África”.

Aquel encuentro suscitó su despertar político. Weah comenzó a hablar acerca de la miseria que atravesaba su patria. Esa misma primavera, Weah concedió una entrevista a un diario norteamericano, diciendo que había llegado el momento de las Naciones Unidas para intervenir en un gobierno fachista, que propiciaba el derramamiento de sangre entre sus compatriotas.

Después que la entrevista apareció en la prensa, las tropas leales a Charles Taylor,  entonces un líder rebelde liberiano, incendiaron y saquearon la mansión que Weah tenía frente al mar, en Monrovia. También violaron a dos de sus primos. Posteriormente el propio Taylor fue descubierto conduciendo el Mercedes de Weah. El ataque era un mensaje para el Rey George: “ocúpate del fútbol”.

Charles Taylor

Taylor acabó siendo presidente de facto, y Weah, cautelosamente, tuvo que entenderse con Taylor. Una vez retirado del fútbol europeo hizo de jugador-entrenador de la selección de Liberia. En 2001, lideró a Liberia a una asombrosa campaña durante las interminables rondas de clasificación africanas para la Copa del Mundo de 2002.  El objetivo no fue logrado pero los enloquecidos fans de George empezaron a clamar por él para ser presidente. Aunque Weah declinó el interés en aquel momento, Taylor vió en él un rival peligroso. Apenas terminó la participación de Liberia en la clasificación, Weah voló de su país, temiendo un secuestro… o algo peor.

Cuando regresó a Liberia después de una estancia de casi 3 años en Florida - tiene una esposa norteamericana y vivían con sus hijos en Fort Lauderdale - su llegada literalmente clausuró la capital Liberiana.  Se podía ver una larga fila de gente a lo largo de la carretera que une la ciudad con el aeropuerto al grito de “Weah está en la ciudad… ¡¡¡que se preocupen los políticos!!!”

George Weah

Para ellos, Weah simbolizaba todo aquello de lo que su país carece: bienestar, honestidad, prestigio internacional. Dos años después de un acuerdo de paz que terminó más de una década de guerra, la campaña de Weah presidente generaba un sentimiento desacostumbrado en muchos de sus paisanos: un poco de esperanza.

A las elecciones presidenciales de octubre de 2005 llegaron 22 candidatos a la presidencia, un grupo heterogéneo que incluía desde políticos experimentados, como Ellen Johnson-Sirleaf y Charles Brumskine, hasta pastores evangelistas. Pero ninguno de ellos podía siquiera acercarse a la popularidad del Rey George.

Ellen Johnson-Sirleaf, conocida como “La Dama de Hierro” es una egresada de Harvard, fue oficial de las Naciones Unidas y ex-Ministra de Hacienda de Liberia. Tuvo que pasar algún tiempo encarcelada durante el mandato del presidente-dictador Samuel Doe. Poco después, en una cuestionada postura pública, llegó a apoyar a Charles Taylor para ser presidente de Liberia, aunque había sido derrotada en por él en el ‘97.

Ellen Johnson-Sirleaf

El 11 de Noviembre de 2005 se realizó la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Liberia. La señora  Johnson- Sirleaf ganó con el 59 %  de los votos. George Weah obtuvo sólo el 41.

Weah había ganado la primera vuelta el mes anterior, sin alcanzar el 50 %, pero  casi duplicando los votos conseguidos por su inmediato perseguidor, la misma Johnson-Sirleaf. Se daba por descontada la victoria del ex-futbolista, por el gran apoyo popular que recibía constantemente a cada paso que daba en su campaña.

Una vez consumada la segunda vuelta, Weah confirmó que había presentado una queja formal a la Suprema Corte de Justicia denunciando varias irregularidades en el desarrollo de las elecciones. Veedores internacionales desestimaron la denuncia, aduciendo que aunque hubo pequeñas irregularidades, eran tan pequeñas que no cambiarían los resultados finales.

Cientos de jóvenes liberianos se enfrentaron a la Policía en su intento de protesta por los resultados en las elecciones… frente a la embajada de Estados Unidos.

Una delegación encabezada por Laura Bush y la Secretaria de Estado Condoleezza Rice estuvo presente en la coronación de Johnson-Sirleaf como la primera presidenta de la historia africana, en Enero de 2006.

En la vereda de enfrente y en la primera fila, estaba George Weah.

fuentes: [1] [2] [3]

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