Marcelo Espina:

Fue el primer jugador que vistió la casaca número diez en un partido de selección, una vez que se consumó el retiro de Diego Maradona.
El 16 de noviembre de 1994 disputó el primer encuentro de la era de Daniel Passarella como DT. Fue en una victoria ante Chile por 3-0. A partir de ahí Espina vistió la 10 sólo en unas pocas ocasiones y siempre en partidos amistosos. Pudo disputar la Copa América de Uruguay en 1995 pero llevó la 18. Antes de caer en el olvido llegó a disputar 15 partidos con la albiceleste.
Se inició en Platense y pasó por Lanús, pero construyó su carrera en el extranjero mayoritariamente. Irapuato y Colo Colo en Chile, Atlante y Correcaminos en México y el Racing de Santander en España fueron los equipos que acogieron sus servicios.
Como tantos otros ex-futbolistas se dedicó a la dirección técnica a partir de 2004. Dirigió desde entonces 3 equipos: Colo-Colo, Everton y Unión Española, todos en la primera división de Chile.
Marcelo Gallardo:

El muñeco Gallardo era el niño mimado de Daniel Passarella. Debutó con 17 años en River y llegó hasta la selección en muy poco tiempo. Hasta la aparición de Ariel Ortega, pudo llevar la 10 en un torneo oficial como la Copa América de 1995.
Gallardo mostraba muy poco de todo el fútbol que se le presumía cuando cambiaba la banda roja por la albiceleste. Daba la impresión de que le pesaba la camiseta. Completó algunos buenos partidos contra rivales menores en eliminatorias. Se le esperaba en un alto nivel en el mundial de Francia 98 después de haber hecho un buen torneo pre-olímpico para Atlanta 96 y habiendose mantenido en un muy buen nivel en el torneo local. Pero no fue así.
Sobrevivió a Passarella después de Francia y llegó hasta el Mundial de Corea-Japón con Bielsa, donde no disputó ningún minuto. Logró integrar la mayoría de las convocatorias, pero casi nunca ser un factor decisivo. Se le recuerda un gran partido contra Brasil en un 2-0 en el monumental y poco más.
Sus problemas con los entrenadores de los equipos que integró (Deschamps en el PSG y Merlo en River) hicieron que su imagen quedara dañada. Se lo señaló como causante de problemas en el vestuario y lentamente el fútbol argentino lo fue olvidando.
Actualmente se labra un retiro de oro en la ascendente Major League Soccer.
Ignacio González:

El caso más bizarro. Entremedias de las eliminatorias rumbo a Francia se perpetró una Copá América en Bolivia. Passarella decidió que se iría con una selección alternativa de futbolistas. Creada cierta polémica por la no-convocatoria de Deigo Maradona (en actividad y jugando en el país) y sobre quién sería el portador de la casaca 10, Passarella decidió tomarle el pelo a la prensa y le dió, por estricto orden alfabético, la número 10 al arquero de Racing, Ignacio “Nacho” González.
Ariel Ortega:

Durante el accidentado mundial de USA 94, el jujeño asomó como una esperanza plausible para reemplazar a Maradona de cara a un futuro inmediato.
Passarella le confió la casaca maradoniana cuando el burrito conquistó a la opinión pública a base de enganches y gambetas, en el torneo que lo consagró, los juegos olímpicos de Atlanta 96. De ahí en adelante y durante casi 6 años, Orteguita fue el dueño de la 10. Pudo haberla perdido cuando sucedió su expulsión contra Holanda por un absurdo cabezazo a Van der Sar medio minuto antes del fantástico gol de Dennis Bergkamp que dejó a Argentina en Cuartos.
Su desempeño en la era Bielsa no hizo más que confirmar que la fantasía pasaba por él y sólo por él. Como casi la mitad del plantel, no llegó en las mejores condiciones a Corea -Japón y fracasó. Desde entonces no volvió a ser convocado.
Carlos Tevez:

Tevez vistió la 10 únicamente en el torneo olímpico de Atenas de 2004. Arrasó Argentina y Tevez. Muchas veces se ha cuestionado el valor de aquel torneo, más que nada por la dimensión de los rivales. Particularmente pienso que vista la diferencia que se evidenció entre el seleccionado sub 23 nacional y los demás, creo que fue el torneo perfecto. Argentina era favorita y lo ganó de manera aplastante, como se esperaba y como debía hacerlo. Éxito total. Incuestionable.
Carlos Tevez engaña. No se reconoce todavía el mérito que tiene ser campeón de casi todos los torneos que jugó. Es uno de los pocos futbolistas en el mundo que ha ganado titulos de primera división en Argentina, Brasil e Inglaterra, Copa Libertadores y Champions, y como si fuera poco, medalla dorada en Olímpicos. Se dice pronto, pero con menos de 27 años es muy dificil de lograr. Es cierto que le faltaron minutos en Alemania 2006, y es cierto que su estilo de futbol “compadrito” a veces desconcierta. Pero su entrega y descaro en las paradas más difíciles hacen que entrenadores prestigiosos como Bianchi, Fergusson o Bielsa lo tengan en un alto concepto al oriundo de Fuerte Apache.
Juan Román Riquelme:

Enigmático. Imposible saber si va a funcionar como está acostubrado a hacerlo en Boca o si se le verá apático y molesto como se le vió contra Alemania en aquel mundial de hace más de dos años.
Su primera convocatoria se la debe a Passarella, para un partido de eliminatorias contra Colombia y en cancha de Boca. Con Bielsa también jugó. Disputó la Copa América de 1999 con la 22 en la espalda.
Siempre lució la 8, en las selecciones juveniles y en su major etapa con el Villarreal ese fue su número amuleto. En Boca le tiraron la diez y la supo vestir. En cambio, cuando Peckerman le designó como el diez de la selección para Alemania 2006… la cosa cambió.
Eternamente cuestionado, cuajó un campeonato mundial de regular para abajo. Su reemplazo en el último partido parecía indicar el fin de su ciclo… pero asumió Basile, y Román volvió para jugar el primer partido de la nueva era del “Coco” con la diez en la espalda y con el brazalete de capitán. Pocos días después del 3-0 de Brasil en Londres, Riquelme renunció a la selección.
Se quedó afuera hasta que apareció en el horizonte la Copa América de 2007. Después de haber llevado a Boca Juniors a ganar otra Copa Libertadores, se veía venir una marcha atrás de su auto-exclusión de las convocatorias, y Basile lo incluyó en el plantel.
Se recordará aquel torneo por la relativa facilidad con la que llegó a la final el equipo, y con la rotundidad con la que perdió la final con Brasil. Riquelme venía haciendo un buen torneo, en su estilo, ralentizando el ritmo y manejando las pausas. Cuando apareció el Dunga Team, las cosas no fueron tan fáciles. Aún así, la única jugada de verdadero riesgo del seleccionado fue el tiro en el palo del propio Riquelme con el partido todavía 1-0.
Luego del fiasco, férreo en sus convicciones, Basile lo siguió convocando, incluso cuando Riquelme estaba inactivo por sus confrontaciones con la cúpula directiva del Villarreal.
Todo apunta a que, de no mediar una catástrofe, sea Riquelme el que porte la gloriosa número 10 en el mundial de Sudáfrica. Antes, y dentro de poco, los juegos olímpicos de China serán testigos de una nueva versión de Román con la selección, esta vez con la sub-23.












Septiembre 10th, 2008 at 6:58 pm
creo q el burrito a sido el mejor diez despues de diego